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Reitera Claudia Tello su postura en contra de la reforma a la Ley Federal de Variedades Vegetales

Atenta contra el derecho de propiedad intelectual de nuestras semillas, señala la diputada de Morena

Expresa su respaldo a académicos y representantes de las organizaciones que advierten que la iniciativa promueve la privatización de las semillas, la violación a los derechos indígenas, campesinos y comunitarios y anteponen intereses mercantiles por encima de los derechos humanos 

 

Palacio Legislativo, 21-09-2022 (Notilegis).- La diputada Claudia Tello Espinosa (Morena), secretaria de la Comisión de Desarrollo y Conservación Rural, Agrícola y Autosuficiencia Alimentaria, reiteró su postura en contra de la iniciativa de reforma de la Ley Federal de Variedades Vegetales (LFVV), que atenta contra el derecho de propiedad intelectual de las semillas.

 

Asimismo, manifestó su respaldo a académicos y representantes de las organizaciones civiles que advierten que la iniciativa que modifica promueve la privatización de las semillas, la violación a los derechos indígenas, campesinos y comunitarios y anteponen los intereses mercantiles por encima de los derechos humanos.

 

“Esta iniciativa tuvo su término, pero se le han solicitado dos prórrogas y, por lo tanto, sigue viva, pero es importante no votar a favor de ella”, reiteró Tello Espinosa en conferencia de prensa.

 

“Nosotros estamos en contra del sesgo que beneficie a un pequeño grupo de personas, y que afecte a las y los campesinos del país”, sostuvo la también coordinadora temática de Desarrollo Rural y Asuntos Agrarios de Morena.

 

Por su parte, Ana Wegier, investigadora del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expuso que dicha iniciativa de ley pretende imponer lo que se puede y no se puede hacer con las semillas, controlando a las personas y estableciendo un método ajeno a lo que se ha hecho en el país, para crear una dependencia de dicha mercancía y matar la autosuficiencia alimentaria.

 

“Esto nos puede llegar a esclavizar, porque no nos da el control ni de nuestro territorio, ni de los recursos, ni de las posibilidades que tenemos para hacerlo. No puede ser que estemos nuevamente por este cabildeo de la agroindustria, las trasnacionales y los gobiernos extranjeros unidos a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), para que se apruebe esta iniciativa”, añadió.

 

Consideró que lo que se debería hacer es poner todos los esfuerzos en mitigar las consecuencias de los transgénicos, ya que “hoy tenemos transgenes en el maíz y algodón”.

 

A su vez, Malin Jonsson, de la campaña “Sin Maíz No Hay País”, advirtió que esta iniciativa implicaría la privatización y ceder los derechos de las semillas, las cuales son una herencia milenaria desarrollada por los pueblos originarios y campesinos de México; de aprobarse dicha iniciativa no podrán intercambiar, ni vender, ni seguir con la diversificación constante de las semillas, que son el origen de la amplia cultura alimentaria que tiene la nación.

 

“Lo que queremos es una verdadera soberanía alimentaria que incluya no solamente la producción de los alimentos, sino también poder sobre las semillas, recursos productivos en las manos campesinas que han desarrollado la gran agrodiversidad que tenemos hoy”.

 

Mercedes López Martínez, representante de la campaña “Sin Maíz No Hay País”, enfatizó que hay un contexto internacional que se opone al avance del agronegocio en toda la región de América Latina y que hay resistencias que vienen desde los pueblos y comunidades originarias, campesinas y personas consumidoras

 

Por ejemplo, está el caso de Argentina, donde el proyecto de ley de semillas no salió de su ámbito de discusión secreto en el Ministerio de Agricultura y jamás tomó un estado parlamentario; en Chile, las organizaciones lograron que una mayoría de senadores y senadoras se comprometieran a votar contra el proyecto, entre otros.

 

“Desde la campaña ‘Sin Maíz No Hay País’, representando a más de 300 organizaciones en todo el país, estamos desde la demanda colectiva contra el maíz transgénico diciendo que no a la reforma a Ley y no al modelo de agricultura industrial que con sus agroquímicos contribuye al 40 por ciento de gases de efecto invernadero y no a la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) 91”, expresó.

 

Por su parte, Alejandro Espinosa Calderón, secretario ejecutivo de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) dijo que México no puede permitir que dicha iniciativa prospere.

 

“Hacemos un llamado a los diputados y a su conciencia para que mantengamos nuestros cultivos esenciales maíz, frijol, calabaza, chile, chía y jitomate, sin contaminaciones de transgénicos y sin la privatización de los derechos de propiedad intelectual”.

 

 

 

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