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Necesario establecer políticas públicas que fortalezcan el núcleo familiar

Al inaugurar el ciclo de conferencias “Las familias mexicanas y su impacto en el desarrollo social”, organizado por el Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género (CEAMEG), la diputada Alejandra Gutiérrez Campos (PAN) destacó la necesidad de establecer políticas públicas que fortalezcan el núcleo familiar, y lograr el progreso de México.

“Hay un tema fundamental en el desarrollo social que no podemos perder de vista: la familia. En un ambiente hostil, el núcleo familiar puede hacer la diferencia, pues si funciona bien y es sólida, sus integrantes saldrán adelante, independientemente de lo que vean de manera común en el entorno”.

Un tema muy sensible es el desarrollo social por el grado de pobreza y desigualdad que hay en México, y para enfrentarlo existen políticas públicas en materia de salud, equidad, educación y seguridad, pero es elemental su articulación para poder salir adelante.

La directora del CEAMEG, Adriana Gabriela Ceballos Hernández, señaló que se debe crear conciencia sobre la importancia de la familia y proporcionar, desde la Cámara de Diputados, elementos para promover la creación de políticas públicas orientadas a proteger los vínculos de todos sus integrantes.

Agregó que el pasado 15 de mayo se celebró el Día Internacional de las Familias, núcleo donde se obtiene la primera formación en todos los sentidos y donde se aprende a reproducir comportamientos que padres, madres y tutores desarrollen en la convivencia diaria y con sus ejemplos de comportamiento.

“Muchos factores inciden conforme crecemos, pero la educación inicial es esencial para que en las etapas posteriores a la infancia se logre un desarrollo que a fututo permita potenciar las capacidades del individuo”.

El director de Estudios Jurídicos de los Derechos Humanos de las Mujeres y la Equidad de Género del CEAMEG, Justino Eugenio Arriaga Rojas, reconoció que la incorporación del enfoque de derechos humanos en la Constitución a instrumentos internacionales, prioriza el desarrollo de las personas bajo una óptica de derechos humanos con perspectiva de familia.

Impulsa estrategias para asegurar que todos ejerzan de manera igualitaria sus derechos fundamentales, abatiendo la vulnerabilidad y potenciando las capacidades bajo el principio de desarrollo humano sustentable.

Durante su conferencia, Fernando Pliego Carrasco, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, explicó que, según la Encuesta Mundial de Valores, que cuestiona las prioridades socioculturales, el 97.6 por ciento de los mexicanos considera a la familia como un elemento muy importante, seguido por el trabajo con 87 por ciento, el tiempo libre 59 por ciento, la religión con 58 por ciento, los amigos con 38 por ciento y la política con 14 por ciento.

Destacó que frente a problemas económicos y el cuidado de los hijos, las personas recurren primero a sus familias, primer entorno en donde se discute sobre política, candidatos de preferencia e intención del voto.

Aseguró que diferentes tipos de familias repercuten en iguales diferencias en la formación de niños hacia su adultez, ya que 78 por ciento de estudios a nivel mundial señalan que niños con papá y mamá casados tienen mejor bienestar que el resto. Pidió a la Cámara de Diputados someter a consideración la información y datos sobre el número de estudiantes que desertaron de la escuela y que son hijos de padres divorciados.

El director nacional de Red Familia, Mario Alberto Romo Gutiérrez, acusó que a causa de la figura legal del “divorcio exprés”, hoy en día hay una cultura de la separación, porque “es más fácil divorciarte que dar de baja tu número de celular”.

Rodrigo Iván Cortés Jiménez, director Internacional de Red Familia, consideró que en los últimos años se ha “golpeado” a la familia como institución, con políticas públicas que no la toman en cuenta en su hábitat, lo que impacta el desarrollo”.

Dijo que la pirámide poblacional cambia dramáticamente, por lo que México perderá su dividendo demográfico, en el mejor de los casos, en 2025. Si hay superávit en la edad de jóvenes y adultos en plenitud, habrá posibilidad de transferir recursos a niños y ancianos para impulsar su desarrollo.

 

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