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Crecimiento económico de México sólo se logrará con reintegración de regiones y sectores productivos

 

El avance y crecimiento de la economía de México sólo se va a lograr con la reintegración de las regiones y sectores productivos que aliente el fortalecimiento interno, no con los acuerdos comerciales ni con la globalización, porque no son una estrategia de desarrollo, afirmó ante diputados Dani Rodrik, profesor en Política Económica Internacional de la Universidad de Harvard. 

Durante la presentación de la conferencia magistral “Un nuevo mundo, ¿una nueva estrategia de desarrollo?”, organizada por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), de la Cámara de Diputados, el economista consideró que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) “no va a cambiar de manera fundamental la relación mercantil con Estados Unidos y sólo habrá algunas batallas en el área del azúcar, acero y otros sectores”. 

Estimó que “habrá un proceso eterno de renegociación y el presidente Donald Trump no va hacer mucho más con respecto al TLCAN; va a hacer menos lo que muerde, que lo que ladra; no va a suceder gran cosa”. 

Dani Rodrik sostuvo que la fórmula para recuperar el crecimiento de la economía mexicana se encuentra en “integrarse hacia adentro”, a fin de “jalar” a los diversos sectores (privado, trabajadores y Estado) al quehacer productivo que aliente la demanda de bienes y servicios, porque “ya llegamos al límite de la integración global en las cadenas de valor. No es el disparador del avance de la economía, sino el que los sectores económicos se integren, eleven la productividad y empleen más gente”. 

Convocó a cambiar el enfoque de atención para impulsar el crecimiento del país. Aclaró: “no sugiero que México le dé la espalda a los tratados comerciales internacionales, los cuales han sido menos determinantes en el pasado y lo serán en el futuro”, sino complementarse con el desarrollo productivo que le dio buenos resultados antes de la década de los noventa, no sólo con la sustitución de importaciones, sino priorizando la integración interna. 

La transformación productiva requerirá que el Estado sea proactivo y trabaje con el sector privado para identificar las estrategias en materia de finanzas, tecnología y reformas laborales, para expandir la planta productiva y generar más fuentes de empleo. 

“En este proceso habrá muchos obstáculos que tendrán que superarse y asegurar que el proceso funcione para evitar corrupción y prácticas rentistas”, cuyo mejor antídoto, en una democracia, es la transparencia. “Ser muy claros en lo que se quiere hacer y abiertos a la evaluación monetaria”. 

Recomendó no absolver la presencia de la corrupción y su impacto como un obstáculo para elevar la productividad, porque hay una interrelación que debe combatirse y pedir transparencia; sin embargo, dijo, no es la única manera en que se logrará el crecimiento económico.

 La garantía de que funcione la recuperación de la economía, radica en que no sólo se regale cosas a las compañías, ya que se requiere disciplina y que el sector privado cumpla con el compromiso de aumentar inversiones para crear empleos, junto con transparencia. 

“La buena noticia es que México ha podido transformarse institucionalmente cuando define sus prioridades y logra que funcionen, como ya lo demostró con el control de la inflación. La clave estuvo en que la sociedad que se dio cuenta que se pueden hacer las cosas y se atrevió a hacer lo necesario para remontar en la década de los ochenta esa tendencia”, explicó. 

Consideró que algo análogo se deberá hacer actualmente para reintegrar productivamente a la economía mexicana, y eso no ocurrirá sólo con acuerdos comerciales internacionales ni con exportaciones, sino priorizando la inversión productiva hacia el interior del país en las diferentes regiones económicas. 

Además, refirió que México se orientó hacia afuera y estabilizó la macroeconomía, por lo que sus socios en el mundo “lo consideran como un país que ha logrado grandes ganancias en términos de políticas monetarias y fiscales. Por ello, deberá retomar sus experiencias porque ha mostrado capacidad para integrar las transformaciones institucionales y reformas que se necesitan para priorizar sus objetivos”. 

En el panel de preguntas y respuestas, el diputado Vidal Llerenas Morales (Morena), integrante del Comité del CEFP, comentó que existe la idea de que difícilmente se moverá mucho el TLCAN, pero estimó que “debemos tener una nueva aproximación hacia los tratados internacionales en donde el comercio no sea el único objetivo ni el capital el único factor privilegiado”. 

Agregó que hacen falta otros objetivos en los tratados como la movilidad laboral y la protección a los derechos de trabajadores, así como en temas fiscales y ambientales, para explorar cuál pudiera ser, en el futuro, la forma que deberían tener estos acuerdos y que el comercio no sea el único objetivo. 

El legislador destacó la importancia de este evento para introducir nuevos temas en la discusión económica de México, en el contexto del Tratado de Libre Comercio. “Parecería como el fin del mundo si no se llega a un buen acuerdo, cuando en realidad lo que se plantea es que haya distintas alternativas de crecimiento interno, que tenemos que explorar, como políticas industriales distintas y mecanismos para que la economía interna crezca, no necesariamente relacionadas con el tema comercial”. 

Además, se expone “la necesidad de encontrar de manera interna, en México, los caminos que pueden generar crecimiento y desarrollo, sin pensar que hay una sola idea o un solo camino”.

A la presidenta de la Comisión de la Ciudad de México, Cecilia Soto González (PRD), le preocupa la reciente tendencia de los países desarrollados a no crecer, e incluso cuando existen ciertas disposiciones económicas que empatizan con la falta de progreso. ¿Qué piensa al respecto?, le dijo.

 El diputado Jesús Serrano Lora (Morena), presidente de la Comisión de Reforma Agraria, preguntó ¿qué tanto afectaría a México tomarle la palabra a Donald Trump, respecto a salirnos del Tratado de Libre Comercio?, incluso, cuando el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dijo que ya era tiempo de voltear hacia Europa.

Respecto a las Zonas Económicas Especiales, solicitó la opinión del académico respecto a si el gobierno federal debe supervisar a las empresas que inviertan en ellas, ya que “lo único que han dejado es corrupción y contaminación”, afirmó. 

El director del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, Alberto Mayorga Ríos, explicó que el propósito del foro es profundizar en el análisis de nuevas visiones y paradigmas de las estrategias de desarrollo económico vinculadas a políticas de comercio internacional. 

Para cumplir con dicho propósito, uno de los economistas más prominentes e influyentes de nuestro tiempo, Dani Rodrik, aceptó compartir sus conocimientos, experiencia e intercambiar opiniones y puntos de vista. “Lo que aquí se analice y se proponga, sin duda, enriquecerá el trabajo, debate y deliberaciones legislativas”. 

Comentó que Rodrik en su libro “La paradoja de la globalización” realiza un análisis histórico, político y económico de distintas épocas y países, llegando a conclusiones que plantean un esquema de globalización dirigida especialmente a la prosperidad sostenible de las naciones. 

Gerardo Esquivel, coordinador ejecutivo de Investigación del Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República, precisó que “la clave para salir de la trampa de bajo crecimiento y productividad no está en las alternativas hacia el exterior, sino en la integración de mercados internos, en los que converja el sector informal rezagado con el resto de la economía, así como en eliminar barreras y obstáculos que permitan la conexión de un sector con el otro”. 

Si se trabaja en ello, con un enfoque pragmático, sin ataduras ideológicas, que muchas veces restringen la discusión de alternativas de desarrollo, encontraremos la salida de esta trampa en la que el país está inmerso desde hace varios años, con bajo crecimiento y productividad.

Adrián Gallardo, maestro de Política Pública en la Universidad de Columbia, aseguró: para que México tenga éxito en la integración productiva interna, debe aumentar la inversión en infraestructura de transporte y destinar más de medio punto porcentual del PIB a este rubro, además de mejorar el gasto en infraestructura logística e incrementar la inversión pública. 

Planteó acrecentar los recursos para capital humano, pero es necesario considerar el tipo de empleos que se requieren para la gente de hoy; mejorar la calidad de la educación, vincularla al sector productivo, mejorar la capacitación y aprovechar las oportunidades con las Zonas Económicas Especiales. 

Valeria Moy, profesora del ITAM, indicó que los legisladores al momento de aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación deben determinar cómo y en qué se gastará, porque “no es un tema de insumos, sino de resultados. Los estados del sur han recibido mucho dinero, que no ha repercutido en nada en términos de desarrollo. Algo hacemos mal”. 

Sostuvo que se deben eliminar los rezagos educativos en las regiones más desfavorecidas del país, ya que “el talento se distribuye aleatoriamente, y no podemos dejar atrás a los niños del sur y no detectar sus talentos. Es fundamental meterlos a una espiral educativa, porque esto ha ahondado la división”. Se pronunció también por aumentar el PIB con inversión eficiente en infraestructura. 

Álvaro Santos, profesor de la Universidad de Georgetown, afirmó que la renegociación del TLCAN ofrece la oportunidad de pensar cómo dar al Estado más autonomía regulatoria, balancear las asimetrías entre capital y trabajo, proponer esquemas de migración temporal, dar más privilegios al capital y hacer que la inversión se concentre en lo productivo. 

Es una posibilidad para revalorar el modelo de desarrollo que se busca e impulsar la colaboración del gobierno con el sector privado y la sociedad civil, a fin de romper la dualidad y generar políticas públicas de crecimiento y bienestar. “El énfasis para una estrategia de desarrollo debe ser hacia adentro”. 

José Luis de la Cruz, presidente de la Comisión de Estudios Económicos de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) subrayó que México tiene un problema de modelo económico, ya que se apostó todo a la apertura comercial sin generar una base productiva. Mencionó que la ventaja de los países asiáticos es delinear un modelo económico desde hace 30 años en función de su realidad social. 

La mayor parte de los estados de la República mexicana que más están creciendo son los que exportan porque tienen una base productiva industrial para generar productos y tener servicios. Al final del día, “es la misma receta que se tiene en Japón, Singapur, en Malasia, de cómo se adoptaron modelos en donde no hay divorcio entre el sector público y privado”. Enfatizó que se debe garantizar un modelo económico que permita al país avanzar de manera integral con crecimiento económico vigoroso. 

Norma Samaniego Breach, expresidenta de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, señaló que es dramático ver cómo en México un trabajador de niveles mínimos en los años noventa, actualmente está alrededor del 27 por ciento del PIB, uno de los más bajos de la OCDE y de otros países. 

Se ha estigmatizado que el problema de la baja productividad es porque los trabajadores no tienen educación. Sin embargo, hay muchos trabajadores de altos niveles educativos que emigran para encontrar empleo. Es importante la educación, pero “no debemos centrar en eso la solución del problema, sino en cómo generar una estructura económica que pueda facilitar el tránsito de sectores menos productivos a más productivos como se hizo, en cierta medida, en el pasado”.

 

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