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Chatbot legislativo acerca a ciudadanos y diputados

En los primeros ocho meses desde el lanzamiento de Belisar.io, el primer chatbot legislativo del mundo, las conversaciones han permitido que los ciudadanos conozcan más acerca del Congreso de la Unión, pero también que los diputados aprendan sobre ellos. Por ejemplo, al 85 por ciento de los usuarios de Belisar.io le gustaría ser diputado, debido a que piensan que tendrían un mejor desempeño que los representantes actuales.

El chatbot –que atiende quejas, dudas y comentarios en la página oficial de la Cámara de Diputados en Facebook– intercambió 28 mil 688 mensajes con interesados en acercarse a sus representantes, con lo que se logró una nueva forma de comunicación directa y de respuesta inmediata.

México se encuentra en un momento histórico en términos políticos y sociales, donde la población reclama gobiernos más abiertos y gobernantes más cercanos. Con Belisar.io, como Asesor Legislativo Virtual de la Cámara de Diputados, inició una nueva forma de relación con los ciudadanos, donde la tecnología se aprovecha para darles voz dentro del recinto de San Lázaro.

Cabe recordar que Belisar.io se lanzó el 7 de diciembre de 2017 con el objetivo de escuchar a la sociedad, aprender de sus preguntas y acercarlos al trabajo legislativo. Hasta el momento ha conversado con más de 2 mil de ellos, recibido más de 14 mil mensajes, y ofrecido más de 15 mil respuestas.

Entre las principales inquietudes que la gente contó a Belisar.io se encuentran que al 55 por ciento le gustaría ser informado sobre el trabajo de su diputado de manera mensual y no cada año, como se hace hasta ahora. Además, destaca que siete de cada 10 usuarios no están contentos con su representante, mientras que tres sí lo están y sienten representados sus intereses.

Por otro lado, el 76 por ciento de los usuarios aceptó que le gustaría ser diputado federal. Dentro de este grupo, ocho de cada 10 manifestó que lo harían porque están seguros de que tendrían un mejor desempeño, frente al siete por ciento que tomaría el cargo para tener fuero constitucional; cinco por ciento por tener acceso a poder, y solo tres por ciento para recibir el salario de un diputado.

En cuanto a su funcionamiento, Belisar.io respondió cuestionamientos de manera autónoma, pero también recibió el apoyo de Belinformantes, personas encargadas de darle seguimiento a las conversaciones y responder los cuestionamientos que, en su momento, estaban fuera de la programación del bot. De esta forma, se logró la unión de lo mejor de la tecnología sin perder el toque humano.

Belisar.io sigue aprendiendo cómo mejorar la experiencia de los usuarios, objetivo que alcanzará conforme sea más utilizado y genere más conversaciones. Hasta el momento, los aprendizajes de Belisar.io se pueden agrupar en tres lecciones.

“El tiempo de la gente es sumamente valioso”: las personas buscan una respuesta inmediata, por lo que se les proporcionan respuestas acertadas y concretas en el menor tiempo posible. El tiempo máximo de respuesta de Belisar.io ha pasado de 12 horas a solamente cuatro.

“El lenguaje es tan diverso como cada persona”: la tecnología ha influido en la transformación del lenguaje, por lo que Belisar.io se esfuerza diariamente para comprender modismos, abreviaciones e incluso, emojis. Inicialmente Belisar.io hablaba con lenguaje millennial, ahora es más serio cuando detecta que el usuario es un adulto no acostumbrado al uso de chatbots.

“Las conversaciones pueden llegar a tener un alto nivel de complejidad”: la mayoría de los usuarios buscan dialogar sobre temas complejos con las redes sociales de la Cámara de Diputados. Mientras que al inicio del proyecto se buscaba minimizar la interacción humana, ahora reconocemos que los Belinformantes son parte sustancial del funcionamiento del bot.

Los primeros seis meses de operación de Belisar.io han servido para demostrar que una mejor comunicación entre legisladores y ciudadanos es posible. Belisar.io aprendió a ofrecer disculpas cuando su funcionamiento estaba por debajo de la expectativa de la gente, hizo reír a más de una persona que no esperaba la respuesta de un robot y encontró a miles de personas que, le contaron, estarían dispuestas a colaborar más de dos horas a la semana con su diputado en favor de su comunidad.

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